viernes, 9 de marzo de 2012

Dudas, siempre dudas...



Dudas envejecidas


Claro que sí, todo cambia,
¿porqué habría de mantenerse estático?
¿sólo porque lo quiero?
¿sólo porque lo necesito?
si nisiquiera pude guardar su risa
en los cajones de mi memoria
porque era más breve que sus besos,
¿por qué no habría de disiparse como el humo?

Sin embargo no sé,
algo quedó pendiente,
probablemente es sólo un ancla
de barco de dudas dentro,
y los resumenes de la noche
pasan por las pupilas ardiendo,
quizás las palabras
de las que nunca estuve seguro
no fueron pronunciadas,
quizás no entendiste nunca
lo que siempre supe y no,
las dudas que ahora envejecen.

...Y cada vez más lejos,
y ruidos de olas del lago sagrado
flotan en la noche
que el silencio se lame solo.


Tánatos.





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