No pido permiso
Hoy me desgranaré al viento
entregando cada partícula
al vaivén impreciso
dejarme zarandear
simplemente vivo
sin cautelas ni estribos
tal vez a ratos sujetarme
de una hoja tenue, lila
de una pestaña tierna
un pistilo, un fruto
una hoguera en cuna
Y cuando sea mañana
volveré a juntarme en uno
todos los yo, los de siempre
regalando rumores bienvenidos
callejoncitos de olvido
largos cabellos
que se quedaron en el pecho
ya sin tanta agitación
más bien con la serenidad
de mil aves trinando
emprenderé retorno
a la ceniza viva
donde no pido permiso
para ser recibido sin haber partido
Quincho.
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