Canción derrepente
Así sin quererlo
como esta brisa
que enfría mis dudas
un trampolín en la historia
me remonta al fino hilo
las hebras rosadas y tenues
donde escondes aún
tu ronroneo de gata celosa
guardiana de mis cejas
de todas mis ansias
de las letanías y amores
enredados en espasmos lumbares
Sin esperar respuesta
ni errores ortográficos
abro la ciénaga de luz
para sencillamente recitarte
un par de verdades
que se asemejen
a la penúltima cena
con última copa de vino
y antepenúltima desnudez
me desenredo ante tu silencio
y dejo mi acorazado en tu patio
mi receloso tambor en este recuerdo
de muertes ínfimas y temblores
donde es preciso reconocer
que nuestros acentos
no son más un único aguacero
sino un manantial de lluvias
equidistantes, piramidales
donde tu curvilínea sonrisa
no se encuentra más
con mi tangente pulso.
Quincho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario