Yo me quedo con todo
Yo me quedo con las rutas trazadas
Con el tímido resoplo de tu mirada
Con el deseo del amor más profundo de tu piel
Con las certeras caricias ilimitadas
Yo me quedo con el aroma y la forma
Las miradas, los errores, las palabras
Con tu niñez entregada a mi cuerpo
Con tus diminutos espejos de cartón
Yo me quedo con la poesía y el sueño
Con la primitiva ira y la desolación
Con mis manos y mi triste mirada
Con el alma partida en cien
Yo me quedo con las noches oscuras
Con las primeras luces del alba adormecido
Con la locura desmedida y huidiza
Con los barrotes y las llaves en la frente
Yo me quedo con la música
Con el aire que por aquí pasó
Con las nubes de tus pies de plomo
Yo me quedo con todo...
Con absolutamente todo...
Tánatos
Pd. Normalmente uno termina las relaciones y la sensación de vacío y desolación son la consecuencia inevitable, entonces uno siempre dice, y lo dijo también Andrés Calamaro, "te llevaste las cenizas y me dejaste el cenicero" y así sucesivamente dando la idea de que el pedazo más grande nuestro fue robado, pero ¿y si lo miramos de otro modo? ¿si finalmente con nosotros se quedara todo? lo bueno, lo malo, es decir, los recuerdos.
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